El Real Madrid se queda sin Liga, sin Copa y sin Champions
© Image MundoDeportivo.com Llegada de aficionados de la Juve al Bernabéu.
El Real Madrid deberá ver esa final por la televisión y no es porque no intentara estar en la final. Al contrario, los de Ancelotti tuvieron ocasiones de sobra para marcar, incluso para golear a la Juventus en un Bernabéu a reventar. Pero está visto que al equipo blanco le persigue la maldición de los ‘ex’. Si Morientes, con el Mónaco, echó al Madrid en 2004, esta noche fue Morata el culpable de que los blancos no puedan defender el título conquistado el año pasado en Lisboa. El canterano del Real Madrid marcó en la ida, en Turín, y hoy repitió para lograr el tanto del empate que significaba el adiós merengue a Europa y certificar una temporada de fracasos que ni la Supercopa de Europa ni el Mundialito podrán maquillar, aunque seguro que algunos lo intentan.
Al Real Madrid le volvió a condenar la pegada. Su arma más potente y temida ha desaparecido justo cuando más lo ha necesitado. Pasó ante el Valencia, cuando perdió virtualmente la Liga, y hoy ante una Juventus que durante muchos minutos estuvo a merced de un Real Madrid que más por empuje, por calidad individual que por fútbol creaba ocasiones de gol, algunas de ellas bastantes claras. Ancelotti se dejó de pruebas, recuperó la BBC, a Ramos lo puso en el centro al lado de Varane y aunque le costó, el Madrid se hizo con el control del partido. La Juventus intentaba no perder el orden atrás y tapar las líneas de pase a James e Isco. Los italianos aguantaron así, con un par de sustos incluidos, hasta que en el minuto 21, Chiellini entró como un toro al trapo en cuanto vio a James entrar en el área.









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También pensó en el futuro Sergi Barjuan, el entrenador visitante, cuando el 2-0 del marcador al poco de comenzar la segunda parte le anunciaba que las posibilidades que tuviera de arañar algo en Chamartín se habían esfumado. Lo mejor de la tarde fue el zurdazo de James Rodríguez, justo antes del descanso. La volea del colombiano, de lo mejor de su equipo en los últimos partidos, sacudió al público la somnolencia y amortiguó los pitos que comenzaban a escucharse. Tras el descanso, Kroos aguantó en posición de interior para montar la segunda jugada y regaló el gol a Cristiano Ronaldo, aunque lo acabara empujando en propia meta el almeriense Mauro.



